El estrés

¿Cómo se genera el estrés en nuestro organismo?

mujer agobiada por trabajo tapándose los oídos, dos hombres a su costado entregándole trabajo

El estrés es un proceso que se pone de manifiesto cuando una persona percibe una situación o hecho como amenazante o excede sus recursos. Generalmente estos acontecimientos están  relacionados con cambios, exigiendo del individuo una carga de esfuerzo extra que desestabiliza su bienestar personal.

Por otro lado, también es interesante recalcar que el estrés no siempre tiene consecuencias negativas, puede representar una oportunidad para superarnos y conocer nuevas facetas de nuestra personalidad, asumiéndolo como un reto, en situaciones puntuales.

Cuando supone un estado continuo en nuestra vida estaríamos hablando de un estrés que genera una grave amenaza a nuestra salud con consecuencias tales como ansiedad, agotamiento o cansancio.

 

“La palabra estrés pertenecía al ámbito de la física, denotando la fuerza o tensión que se produce en los cuerpos sólidos, como respuesta a presiones ejercidas desde el exterior.” J. Toro.

 

Los indicadores  del estrés.

  1. Los indicadores neuroendocrinos se activan cuando la persona percibe situaciones como amenazantes, especialmente si éstas son de índole emocional, el organismo así, reacciona a través de diferentes sistemas, disponiéndose para la lucha o la huida de la amenaza, reacción adaptativa y natural, pero con consecuencias altamente negativas para la salud cuando se presenta frecuentemente y por el derroche de energía innecesaria que conlleva.
  2. Las respuestas psicofisiológicas, son mayoritariamente de tipo involuntario, como las anteriores mencionadas, pudiendo presentarse en forma de aumento de la tasa cardíaca, de la presión sanguínea o de la actividad respiratoria.
  3. Existen además reacciones psicológicas asociadas al estrés: las emocionales, las somáticas, cognitivas y comportamentales.
  • Las reacciones psicológicas son las de mayor relevancia, a tal extremo que se ha confundido el estrés con las emociones específicas que lo acompañan.
  • Los indicadores emocionales están estrechamente vinculados con los somáticos y con frecuencia son unos causa de los otros o viceversa. Las emociones asociadas al 
estrés son las negativas, ansiedad, depresión, ira, etc. y estados de ánimo como la impaciencia, la frustración, entre otros.
  • Los indicadores somáticos se manifiestan mediante quejas, siendo los más habituales la fatiga, el insomnio, temblores, dolores en el cuerpo. Gran cantidad de estos aspectos somáticos no son más que los componentes de la reacción emocional, como por ejemplo la ansiedad. Normalmente la ansiedad se vincula más con un estado de estrés temporal y la depresión con uno crónico.
  • Los indicadores cognitivos y comportamentales pueden traducirse en formas de encarar el estrés más o menos eficaces. Se podría destacar, como más habituales, la indecisión, actividad mental acelerada, pérdida del sentido del humor, de la memoria, etc. Destacan de entre los comportamentales, diferentes estados de nerviosismo, como morderse las uñas, no poderse estar quieto, trastornos alimenticios, fumar compulsivamente, etc.

 

El circuito fisiológico del estrés

Como mencionamos con anterioridad el estrés es la reacción física y psicológica a ciertos cambios en nuestro entorno. La mente reacciona con intranquilidad, preocupación o miedo y nuestro cuerpo segrega hormonas y sustancias químicas relacionadas con el estrés.cerebro y glándula suprarrenal

El circuito fisiológico del estrés ha ido perfeccionándose a lo largo de la evolución del ser humano y fue diseñado para resolver situaciones de estrés a corto plazo. Cuando nuestro cuerpo percibe una amenaza, el hipotálamo, segrega una hormona liberadora de corticotropina (CRH), ésta estimula la glándula pituitaria para que libere adrenocorticotropina (ACTH) que a su vez hace que las glándulas suprarrenales segreguen tres tipos de hormonas más: la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol.

La adrenalina y la noradrenalina aumentan nuestra presión sanguínea y el ritmo del corazón, desvía el riego sanguíneo del sistema gastrointestinal a los músculos y agilizan el tiempo de reacción. El cortisol libera azúcar de los depósitos fisiológicos para dotar de energía inmediata al cuerpo. El cortisol sirve, en el supuesto de heridas o lesiones, para prevenir inflamaciones. Los músculos reciben un suministro sanguíneo y de combustible extra aumentando nuestra fortaleza, la mente se activa y logra una mayor concentración.

Todo este circuito de liberación de hormonas y sustancias químicas, recibe el nombre de Eje Hipotalámico-Pituitario-Adrenal (HPA).

Es curioso saber que ante una amenaza real o imaginaria este eje se activa y nos coloca en modo de respuesta activa, preparados para luchar, huir según la clase de peligro ante el cual nos encontremos.

La vida moderna, la manera en que se generan las relaciones humana, los problemas económicos, entre otros factores, hacen que convivamos con el estrés diariamente. Si el eje HPA se encuentra constantemente activado sin un objetivo concreto por lo que las sustancias químicas se segregan de manera crónica, puede generar graves problemas en nuestra salud.

 

Imágenes:

 

Fuente:

“Eliminar el estrés”, de Brian Weiss. Ediciones B, Novoprint, Barcelona 2014.

http://www.cop.es/colegiados/ca00088/pag13.htm

 

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