Los tipos de Altas Capacidades

Las Altas Capacidades

En el proceso de crecimiento de la infancia, es cuando se empiezan a manifestar estilos de comportamiento, de pensamientos y de emociones.

Cuando encontramos características como; la adquisición precoz del lenguaje y habilidades de razonamiento, una curiosidad insaciable, talento para un área específica, intensidad para sentir emociones, comprensión rápida e intuitiva de los conceptos y memoria a largo plazo impresionante u otras, son posibles indicadores de lo que conocemos como Altas Capacidades.

Hoy sabemos que, en estos casos, el funcionamiento del cerebro de un niño con Altas Capacidades es diferente, a nivel cognitivo, emocional y social. Estos niños tienen unos recursos innatos con alto potencial, pero requieren de una buena estimulación para mantenerlos y potenciarlos en un futuro.

No siempre es fácil identificarlas, tanto es así, que muchas veces pasan desapercibidas e incluso se llega a decir que el niño tiene dificultades de adaptación social y escolar, pudiendo dar casos de fracaso escolar, de afectación en la salud psíquica del niño y posibles diagnósticos erróneos.

Dentro de las altas capacidades encontramos diferentes tipos: niños con superdotación, niños talentosos y niños con precocidad intelectual.

Por esta razón, es conveniente realizar un buen diagnóstico para determinar qué tipología de Altas Capacidades se trata, y de ahí, ver las necesidades específicas de cada niño.

Las ventajas de este proceso son, dar una mejor comprensión del niño por parte de los familiares y del ámbito escolar, y por otra, una buena intervención para potenciar un buen desarrollo a nivel cognitivo, social y emocional mediante la implementación de una educación inclusiva y personalizada.

Por otro lado, es de vital importancia hablar sobre El Nuevo Paradigma Científico sobre las Altas Capacidades, ya que los nuevos descubrimientos en neurociencia han arrojado luz sobre la manera de comprender estos procesos fascinantes del desarrollo cerebral. Antiguamente se pensaba que las Altas Capacidades se podían diagnosticar a partir de que la persona obtuviese un cociente intelectual de 130 (esto es, dos desviaciones típicas por encima de la media). No obstante, hoy en día esto ha cambiado y se ha visto que las Altas Capacidades no pueden depender de un número determinado de CI ya que existen una multiplicidad de factores caracteriales que conforman las Altas Capacidades: rasgos concretos de personalidad, problemas de adaptación, frustración ante los contenidos insuficientes de los colegios, entre otros factores.

Por otro lado el cociente intelectual tiene que ver fundamentalmente con un sólo tipo de Inteligencia, la inteligencia lógico-matemática. Actualmente se trabaja en base al Modelo de las Inteligencias Múltiples de Gardner, el cual nos da una visión multidimensional y global que casa mejor con el funcionamiento cerebral que va descubriendo la neurociencia.

Según este modelo existen diferentes tipos de inteligencia (interpersonal, intrapersonal, creativa-musical, lógico-matemática, lingüística, etc.) que conforman las capacidades, talentos o habilidades de las personas. Cada persona reúne diferentes porcentajes en cada tipo de inteligencia. Socialmente, en nuestra sociedad española occidental, la inteligencia más valorada y priorizada desde todos los sectores (laboral y educativo) siempre ha sido la lógico-matemática, y por eso, antiguamente sólo se tenía en cuenta este tipo de inteligencia para el diagnóstico, grave error.

Por tanto, si los maestros de vuestros hijos os dicen que vuestro hijo por no llegar a 130 no es alta capacidad, sabed que parten desde la ignorancia y un conocimiento poco actualizado del tema. Por otro lado, la falta de formación en los docentes y de protocolos (Model d’Atenció a la Diversitat) que cumplan la Ley de Educación Inclusiva de 2008 dificulta en gran medida la realización de las Adaptaciones Curriculares que requieren los niños de Altas Capacidades. Esto implica que los colegios, sobretodo los públicos, prefieran no detectar a los niños con AACC, y pongan a los padres muchas dificultades para realizar los Planes Individualizados pertinentes. Todo esto acaba siendo un calvario para los niños de Altas Capacidades, que se ven forzados a estar en aulas que no potencian ni atienden a sus necesidades de estimulación intelectual, fomentando frustraciones y malos comportamientos en la escuela.

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