El duelo, la adaptación a la pérdida

Las pérdidas y el proceso de duelo

Escultura sepulcral rostro mujer tristePadecer la muerte o la pérdida de un ser querido es hecho de carácter universal que desencadena un proceso de elaboración de la pérdida llamado proceso de duelo. Es intrínseco a la naturaleza del ser humano y durante las diferentes las etapas de nuestra vida nos tocará enfrentarnos de un modo u otro a este tipo de situaciones.

Cuando sufrimos una pérdida, cuando perdemos o nos separamos de una persona querida u objeto, la afectación del individuo tras sufrir la pérdida dependerá del significado que le dé a la misma y del impacto psicológico que se genere en él.

 

Hay muchos tipos de pérdida pero básicamente podemos hablar de cuatro tipos:

  • Pérdidas relacionales, vinculadas a las personas con las que nos relacionamos y que son fundamentales en nuestra vida. Son ejemplo la pérdida por muerte de un ser querido, divorcio, o fin de una relación.
  • Pérdidas intrapersonales, relacionadas con nosotros mismos y con el cuerpo, como la pérdida de capacidades físicas o intelectuales.
  • Pérdidas materiales, vinculadas a la pérdida de objetos o posesiones personales.
  • Pérdidas evolutivas, relacionadas con los cambios producidos por el paso de una etapa a otra en nuestro ciclo vital.

La elaboración de cada pérdida significativa supondrá un proceso de adaptación, este proceso es en sí lo que denominamos duelo. Está conformado en realidad por conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que siguen a la pérdida. Representa una reacción emocional y conductual que se traduce en sentimientos de tristeza, al producirse la ruptura del vínculo. Se trata de una adaptación emocional posterior a la pérdida, cuyo fin es lograr restablecer el equilibrio mental.

 

“Cuando se da una pérdida en nuestra vida es como si parte de nuestro mundo, un edificio dedicado a esa persona u objeto, cayese por completo, dejando sólo unos pocos escombros. El proceso de duelo es la reconstrucción de ese edificio.” (Neimeyer)

 

Las características del proceso del duelo:

El duelo un proceso que evoluciona a través del tiempo y del espacio, a pesar de que la persona que lo sufre tiene la sensación de que el mundo se detiene y que de que la situación no va a cambiar. Presenta las siguientes características:

  • Normal, ya que es un proceso que nos ocurre a todos frente a una pérdida.
  • Dinámico, la persona pasará por diferentes estados oscilando entre sensación de malestar y bienestar.
  • Vinculado al reconocimiento social, cuando se produce una pérdida, son la persona que lo sufre y el entorno quienes reciben el impacto, por lo que se generará un proceso tanto individual como colectivo.
  • Particular, cada persona reaccionará de diferente manera a situaciones similares.
  • Social, las pérdidas generalmente suponen rituales culturales como lo son los diferentes tipos de ceremonias funerarias.
  • Activo, la persona ejercerá un rol activo en la elaboración de la pérdida, otorgándole un significado propio.
El duelo es la forma que tiene la psique y nuestro cuerpo de curarse, y adaptarse a la pérdida. Es un proceso universal que evoluciona y en el que nos encontraremos solos a nivel particular pero acompañados por nuestro entorno.

 

¿Cuáles son las principales etapas del duelo?

El duelo se desarrolla en estas cinco fases:

  • Fase de negación, debido a la incredulidad ante los sucesos se produce una negación de la situación no solo para la misma persona que lo sufre sino también de cara al círculo social de quien lo padece.
  • Fase de enfado, indiferencia o ira, se produce un estado de malestar generalizado por no poder evitar la pérdida que tuvo lugar. Búsqueda de razones causales y culpabilidad.
  • Fase de negociación, se comienza a negociar consigo mismo o con el entorno, valorando los diferentes aspectos de la pérdida. Se intenta buscar una solución a la pérdida a pesar de conocerse la imposibilidad de que suceda.
  • Fase de dolor emocional, fuerte presencia de un embotamiento afectivo y labilidad emocional por la pérdida. Incluso pueden darse episodios depresivos que en principio deberían desaparecer a medida que avanza el tiempo.
  • Fase de aceptación, se acepta la pérdida como tal. Se produce un cambio del punto de vista ante la pérdida.

No todos atravesaremos todas las fases y en ese orden, como mencionábamos con anterioridad el proceso de duelo es un proceso particular a cada individuo, por lo que cada uno lo atravesará desde su realidad personal.

 

mujer tapándose la cara con las manos A nivel individual se presentan tres fases en el proceso del duelo:

  • Fase inicial o de evitación, emerge como mecanismo de defensa y persiste hasta que la persona asimila progresivamente la pérdida. Hay una desbordante sensación de tristeza que se manifiesta mediante el llanto.
  • Fase aguda de duelo, fuerte presencia de dolor por la separación, sentimientos de apatía hacia lo que rodea a la persona. Surgen sentimientos de rabia que generan angustia. Aquí se realiza un fuerte esfuerzo por deshacer los lazos que atan a la persona con el ser perdido. Las actividades cotidianas carecen de significado.
  • Resolución del duelo, es la fase final en donde comienza a haber una reconexión con la vida diaria. Poco a poco se logra una estabilidad no carente de los altibajos de fase anterior.

 

¿Qué rol ejercen la ira y el odio en la correcta elaboración en el duelo?

Las emociones negativas como en este caso el enfado y el odio ejercen un rol fundamental en el hecho de favorecer el análisis de los factores negativos de la situación. A raíz de una pérdida significativa se produce una identificación con lo perdido, ejercida por el vínculo afectivo anterior a la pérdida. Normalmente esta identificación suscita una sobrevaloración de los aspectos positivos de la relación con el objeto. La ira y el odio por lo sucedido y hacia la persona están relacionados con favorecer un reequilibrio en la valoración personal del proceso.

 

Cuando el duelo se vuelve patológico

Ante una incorrecta elaboración del duelo pueden presentarse complicaciones que deriven en la siguientes tipologías de duelo:

  • Duelo crónico, se prolonga excesivamente en el tiempo y se tiene una consciencia clara de que no se puede pasar página.
  • Duelo retrasado, la reacción emocional cuando sucede la pérdida no es la conveniente y emerge con retraso a través de algún tipo de vivencia que recuerde al ser querido.
  • Duelo exagerado, los síntomas se viven con un grado de intensidad desbordante, dando lugar a posibles síntomas relacionados con la depresión, ansiedad, entre otros.
  • Duelo enmascarado, el individuo no es consciente de que la aparición de una serie de manifestaciones físicas (alergias, dolor de cabeza, de estómago, etc.), son consecuencia de la negación de la pérdida.

 

En el caso de pérdida un ser querido muy cercano, el proceso de duelo suele prolongarse entre unas dos y doce semanas hasta seis meses en el tiempo. Si los síntomas persisten más tiempo se aconseja pedir ayuda psicológica para evitar que el proceso de duelo se torne patológico.

 

Bibliografía:

Kübler-Ross, E.; On death and dying. Ed. Scribner, 1969.

Nomen Martín, L.;  El duelo y la muerte. El tratamiento de la pérdida. Ediciones Pirámide, 2014

 

Imágenes:

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Andrew Beierle

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