El Trastorno Paranoide de la Personalidad

La definición

 

El trastorno de la personalidad paranoide es un patrón de suspicacia generalizada y de desconfianza hacia los demás de manera que sus motivos se interpretan como malévolos. Esto se manifiesta e interfiere negativamente en todos los ámbitos de la vida del individuo (familiar, interpersonal, de pareja, laboral, etc.) y el trastorno como tal, suele comenzar en la vida adulta, aunque siendo menor pueden comenzar a observarse síntomas.

 

 

 

Criterios Diagnósticos

 

Para poder diagnosticarse este trastorno, la persona debe por lo menos cumplir 4 de los siguientes síntomas:

  1. Sospecha, sin base suficiente, que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar.
  2. Preocupación por dudas no justificadas acerca de la lealtad o la fidelidad de los amigos y socios.
  3. Reticencia a confiar en los demás por temor injustificado a que la información que compartan vaya a ser utilizada en su contra.
  4. En las observaciones o los hechos más inocentes vislumbra significados ocultos que son degradantes o amenazadores.
  5. Alberga rencores durante mucho tiempo, por ejemplo, no olvida los insultos, injurias o desprecios.
  6. Percibe ataques a su persona o a su reputación que no son aparentes para los demás y está predispuesto a reaccionar con ira o a contraatacar.
  7. Sospecha repetida e injustificadamente que su cónyuge o su pareja le es infiel.

 

También debe cumplirse el requisito de no tener diagnosticado otro trastorno mental: esquizofrenia, trastorno bipolar o trastorno depresivo con características psicóticas, u otro trastorno psicótico. Por otro lado, si los síntomas del trastorno se dan en un contexto de consumo de substancias tampoco puede ser emitido el diagnóstico, porque podría ser confundido con los síntomas que causa la droga o un trastorno mental causado por ésta misma.

 

paranoide 2

 

La etiologia o causa del trastorno

 

Las causas de la mayoría de trastornos mentales son multifactoriales: bio-psico-sociales.

En este caso, una persona que ha sufrido algún tipo de maltrato psicológico (sea en casa, en el colegio -bullying- o por parte de parejas), negligencia parental o trauma grave, puede tener una mayor probabilidad de desarrollarlo.

 

De alguna manera, nuestra mente o cerebro necesita defenderse ante entornos que no permiten un desarrollo seguro del individuo y en los cuales, la persona construye su identidad y personalidad, marcada por un contexto difícil, en el que es adaptativo ser desconfiado de los demás, porque es su manera de protegerse. Sin embargo, hay que añadir, que hasta cierto punto es adaptativo desconfiar de los demás, pasado este punto de inflexión, deja de serlo cuando la persona empieza a tener problemas en la pareja, el trabajo, la familia o los amigos.

 

Esa forma de protegerse de los demás se vuelve desadaptativa cuando el contexto de la persona es normal o positivo, porque la persona empieza a desconfiar o a ver segundas intenciones o intenciones ocultas en los demás de forma sistemática y esto le impide a la persona (por ella misma) generar vínculos afectivos positivos con los demás. Además, por parte de los demás, las personas del entorno se acaban dando cuenta de la desconfianza que hay hacia ellos, y eso hace, que se alejen o se sientan mal, cuando quizá, no hay un motivo real más allá de lo que la mente paranoide se dice a sí misma. A veces para la persona con el trastorno o con algunos síntomas, los pensamientos se tornan percepciones tan sumamente reales, que las personas, damos por sentado que forman parte de la realidad, cuando en realidad, no es una realidad compartida por los demás (sino la nuestra propia).

 

El psicoterapeuta, en este caso, debe ayudar al paciente a aprender a comparar su propia realidad con la realidad de los demás, para ayudarlo a adaptarse y a tener relaciones sociales sanas que le hagan feliz.

 

Se trata de un problema que afecta especialmente a la vida en pareja, pues la persona tiende a pensar de forma constante que su pareja le es infiel, sin pruebas reales que lo evidencien. Esto suele acabar en discusiones constantes y rupturas por celos.

 

Por otro lado, este trastorno suele ser especialmente difícil de tratar por los profesionales de la salud mental, porque el paciente con mucha probabilidad tenderá a desconfiar del propio psicólogo o psiquiatra, ya que es la característica principal del trastorno. No obstante, puede ser útil mencionar que todos los profesionales de la salud mental están obligados por ley y código deontológico a velar siempre por los intereses y la libertad de pensamiento de sus pacientes, sirviendo de guía y apoyo.

 

 

¿Qué tratamiento es el más eficaz según la investigación científica?

 

 

Finalmente cabe decir que la investigación científica ha demostrado que lo que funciona mejor ayudando más a los pacientes, es la combinación de psicoterapia integral con medicación. Aunque estos trastornos están muy arraigados a la personalidad, esto no implica que sea algo que tenga que estar siempre de por vida incapacitando a las personas o haciéndolas sufrir.

Se puede llegar a convivir con ello manteniendo a ralla los síntomas. Las vidas de los pacientes pueden normalizarse y mejorar mucho si se consigue crear un vínculo adecuado con el profesional, en el que se empodere al paciente, para que coja las riendas del cambio por su propia voluntad.

 

Puedes leer más en: Nuestro Blog

 

Fuentes: Imágenes extraidas de Pixabey

APA (2015). DSM-V. Madrid: Editorial Panamericana

 

 

 

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